Ya no se pueden ya usar como fuente de información sólo los periódicos y la televisión. Los cronistas necesitan tener en cuenta a la competencia. El ciudadano normal se comporta según las reglas de deontología. Puede ser una fuente fidedigna y transformarse en reportero.
Antes el periodista se contentaba con sentarse en su escritorio y esperar a que la noticia llegará por los medios habituales. Ahora debe ser más selectivo y seleccionar las fuentes con el doble de atención que antes.
En abril pasado, jóvenes moldavos salieron a la calle, Twitter pasó de una simple plataforma de intercambio de informaciones se convirtió en un instrumento político. La situación se repitió en Irán cuando centenares de miles de personas protestaron contra los resultados de las elecciones presidenciales. Allí usaron el portal como canal de difusión para sus reivindicaciones.
A un ritmo de varios mensajes por segundo, Twitter fue la única voz de los jóvenes iraníes hacia Occidente. Frases de solidaridad y dolor, rabia y reprobación llegaban con una rapidez tal que era casi imposible verificar las informaciones, pero también memorizar el contenido de los mensajes. Los idiomas son variados pero con el denominador común de una visión virtual de la vida real.
Twitter permitió al mundo tener informaciones de primera mano, aunque difícilmente verificables.
Twitter, permite transmitir en 140 palabras la actualidad en tiempo real. Hasta hace poco se limitaba a mensajes casi banales de gente ansiosa y que necesita siempre estar conectada al mundo. Hoy es una herramienta que no pueden ignorar los periodistas.